
Lupus eritematoso sistémico (LES),o simplemente conocido como lupus, es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca por error a múltiples tejidos sanos del cuerpo. Los síntomas varían de leves a graves. Los síntomas comunes incluyen fiebre, úlceras bucales, articulaciones dolorosas e hinchadas, dolor torácico, ganglios linfáticos inflamados, fatiga y erupciones rojas, principalmente en la región facial. La enfermedad cursa con periodos de “brotes”, seguidos de periodos de remisión.
La causa del LES no está clara, aunque algunos científicos la atribuyen a factores genéticos acompañados de ciertas exposiciones ambientales como la luz solar o el tabaquismo. Otros factores incluyen las hormonas sexuales femeninas, la deficiencia de vitamina D y ciertas infecciones. El mecanismo implica una respuesta inmunitaria mediada por autoanticuerpos contra los propios tejidos de la persona.
Existen otros tipos de lupus eritematoso, incluidos el lupus eritematoso discoide, el lupus neonatal y el lupus eritematoso cutáneo subagudo.
Hasta ahora no existe una cura para el LES, sino tratamientos eficaces que pueden incluir antiinflamatorios no esteroideos (AINE), corticosteroides, inmunosupresores, hidroxicloroquina y metotrexato. El LES aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular, siendo esta la causa más común de muerte; con los tratamientos modernos, aproximadamente el 80% de los afectados sobreviven más de 15 años.
La tasa de LES varía entre países entre 20 y 70 por 100,000. Las mujeres en edad fértil se ven afectadas aproximadamente nueve veces más que los hombres.
Las investigaciones estadísticamente muestran que esta enfermedad es más común entre los 15 y los 45 años, y las personas de ascendencia africana y china presentan mayor riesgo que las personas blancas.Si se diagnostica a tiempo, sería posible emprender las medidas necesarias para prevenir complicaciones de salud importantes.
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