Los síntomas de células cervicales anormales se consideran inespecíficos. Esto significa que ni el médico ni la paciente pueden basarse únicamente en los síntomas para concluir cuán grave puede ser la condición subyacente. Sin embargo, aunque inespecíficos, ayudan a dirigir la investigación médica en la dirección correcta y a establecer un diagnóstico preciso.

Debemos subrayar que los chequeos regulares, independientemente de los síntomas, son la única vía para un seguimiento seguro y la detección oportuna de patologías potencialmente malignas. Por ello, el síntoma más importante para programar una consulta con el ginecólogo es que haya pasado más de un año desde la última visita.
Dicho esto, veamos los síntomas comunes de células cervicales anormales que algunas mujeres experimentan y las condiciones que podrían estar detrás.
Quistes de Naboth1, 2
Los quistes de Naboth son condiciones comunes y benignas en el cuello uterino y con frecuencia se perciben como lesiones quísticas múltiples. Su tamaño varía, desde solo unos pocos milímetros de diámetro hasta varios centímetros (en la literatura se han reportado quistes de Naboth gigantes con un diámetro de 10 centímetros o más, pero son bastante inusuales). Típicamente, son asintomáticos, aunque pueden presentarse como una sensación de plenitud o dolor (especialmente en el caso de quistes más grandes), aunque raramente. Usualmente aparecen tras el parto o tras un traumatismo menor. Aunque benignos, los quistes de Naboth a veces pueden asemejarse a lesiones malignas, y en tales casos es necesario realizar más exámenes médicos (RM) para resolver la duda. Si son sintomáticos, pueden extirparse quirúrgicamente.
Ectropión cervical 2, 3
La condición también se conoce como ectopia cervical o erosión, y en realidad es una afección benigna. Ocurre cuando el epitelio del interior del cuello uterino se proyecta hacia su porción vaginal (normalmente, las células epiteliales del interior difieren de las de la porción vaginal en el sentido de que son menos resistentes al trauma mecánico). El ectropión aparece como una mancha rojiza en el cuello uterino (visible durante el examen pélvico). Se observa comúnmente en adolescentes, embarazadas y en quienes usan anticonceptivos orales (ya sea como método para prevenir el embarazo o para tratar el síndrome de ovario poliquístico). El síntoma típico es un flujo vaginal claro a amarillento sin olor. Además, algunas pacientes experimentan manchado, sangrado postcoital o relaciones sexuales dolorosas.
Pólipos cervicales 2, 4
Los pólipos cervicales se observan comúnmente en mujeres mayores de 20 años que han tenido al menos un hijo. Hay dos tipos principales de estos pólipos:
Si crecen dentro del canal cervical, se denominan endocervicales (más comunes que el otro tipo, habitualmente observados en mujeres premenopáusicas).
Si crecen desde la superficie externa del cuello uterino, se denominan ectocervicales (más comunes en mujeres posmenopáusicas).
Los pólipos cervicales no suelen aparecer en el periodo de preadolescencia. Tienen un aspecto grisáceo-blanco, rojo-violáceo o rojo-cereza y se manifiestan como yemas redondeadas en pedículos delgados, de 1 a 2 centímetros de diámetro.
Los pólipos suelen ser asintomáticos, pero en algunas pacientes pueden causar un sangrado menstrual más abundante, hemorragia o manchado tras el coito/entre periodos o flujo vaginal (que puede ser maloliente, dado que en algunos pacientes los pólipos se desarrollan en un contexto de infección crónica). Generalmente se diagnostican en el examen pélvico rutinario.
Aún no está claro por qué se producen, pero la evidencia de investigación sugiere que la infección crónica desempeña cierto papel en su patogenia.
Aunque las lesiones son benignas, ciertamente requieren seguimiento. En algunos casos, aunque raramente, se confunden con formas raras de malignidad o se malignizan (las probabilidades de transformación maligna se estiman en 1:1000).
Cervicitis 1, 2, 5
La cervicitis se relaciona con la inflamación del cuello uterino, sea cual sea su causa. Puede ser aguda o crónica, infecciosa o no infecciosa. Chlamydia, gonococo, Trichomonas vaginalis, VPH y Herpes son los agentes infecciosos más frecuentes que la causan. Las diferentes entidades patológicas actúan de manera diversa y conllevan distintos riesgos para la salud a largo plazo. Es importante señalar que las condiciones inflamatorias crónicas pueden llevar a varios problemas de salud irreversibles, incluido el cáncer, a largo plazo (esta “regla” no se aplica solo al área del cuello uterino, sino a todo el organismo). El síntoma típico de la cervicitis es un flujo vaginal (las pacientes a menudo refieren olor), dolor (o coito doloroso) o manchado (o sangrado postcoital). Con frecuencia, la inflamación es asintomática y se descubre durante un examen pélvico de rutina. Algunos agentes infecciosos pueden causar infertilidad, y otros pueden provocar aborto o malformaciones congénitas graves. Dado que el riesgo sanitario asociado a la cervicitis infecciosa es alto y con frecuencia asintomático, el Center for Disease Control and Prevention recomienda el cribado de todas las mujeres sexualmente activas.
Neoplasia intraepitelial cervical (CIN) y cáncer cervical cancer 6
La condición se produce como consecuencia de la infección por el virus del papiloma humano (VPH) (no necesariamente). Pero, ¿qué es exactamente la neoplasia intraepitelial cervical? Este término se usa para describir cambios sutiles observados en las células del cuello uterino a medida que se transforman de células sanas a cancerosas. El proceso es lento y tarda de 10 a 20 años en evolucionar de CIN 1 a cáncer cervical. Existen tres grados de CIN: 1, 2 y 3. El sistema de clasificación se refiere a la profundidad hasta la cual han alcanzado las células alteradas: CIN 1 significa que menos de un tercio del epitelio cervical está alterado, CIN 2 de un tercio a dos tercios y CIN 3 más de dos tercios. Al calificar la CIN, su espesor no es el único parámetro en la toma de decisiones. La apariencia microscópica de las células y algunos marcadores bioquímicos también desempeñan un papel.
Hay más de 100 cepas de VPH, y no todas tienen igual potencial oncológico. Los tipos 16 y 18 son responsables del 75-80% de todos los casos de cáncer cervical en el mundo.
Los síntomas de la CIN son inespecíficos. Algunas pacientes son asintomáticas; otras presentan flujo vaginal anormal o dolor pélvico.
Notas clave
Los síntomas de las células cervicales anormales son inespecíficos. Sin una exploración pélvica de rutina en combinación con otras herramientas diagnósticas (citología [Papanicolaou], ecografía, etc.), es imposible establecer un diagnóstico exacto. Además, las células cervicales anormales pueden ser asintomáticas. Por eso es tan importante realizar los chequeos anuales y seguir las directrices de cribado (los profesionales de la salud se actualizan regularmente con estas directrices).
En términos generales, los síntomas de las células cervicales anormales incluyen cambios en el aspecto o el volumen del flujo vaginal, dolor en la región pélvica (que puede relacionarse con las relaciones sexuales o aparecer sin explicación aparente) y sangrado (sangrado anormal de cualquier intensidad y volumen).
Lista de referencias
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